Ya teníamos mucho con facebook, ya teníamos el acceso de gente extraña, que con empeño y ayuda de la no privacidad de cierta gente que nos rodea, podía llegar a vernos, a acceder cierta parte de nuestra vida que esperabamos no fuera pública, o descubierta por cierta gente.
Hay quienes no tienen facebook porque predican su derecho a la intimidad, totalmente respetable y comprensible, que se ve menguado por el hecho de que su no presencia en facebook con nombre y apellido no quita que su entorno suba fotos, comentarios, notas informaciones sobre ellos, sin que lo puedan siquiera controlar, o siquiera saber.
Otros lo usan como excusa para no ser vistos, pero saben la contraseña de algún amigo cómplice y espían a los demás sin ser espiados, y siempre llevando el estandarte: yo no tengo facebook, que los colocaría en una especie de periferia de gente selecta que no se mezcla con los mortales en una red social chismosa y conventillera.
Nadie está excento al final del túnel, hay quienes se exponen más, otros menos, pero a fin de cuentas, uno maneja tanta data, tanta información que equivale a un nivel de profundiad casi inútil, casi inexistente sobre el mundo, la vida real de las personas que aceptamos en facebook. Una fotito, un comentario intrascendente, unos estados de facebook con frases célebres de temas del Itunes o quejas del calor, el frío y la lluvia interminable no son ni el 2% de la vida del espiado. ¿Qué sabemos a fin de cuentas? Lo lindo que es, lo fiestero/serio, lo intelectual que es, alguna postura política, y todo aquello que el usuario quiere se sepa que termina cayendo en saco roto cuando los hechos, la forma de comportarse no se condice.
De todas formas, cuando nos habíamos acostumbrado a convivir con la amenaza latente del etiquetado y el escrache público en albums sobre esa fiesta “que dió que hablar”, cuando ya habíamos tomado cartas en el asunto y cambiado las configuraciones de privacidad, apareció la Blackberry.
La Blackberry es una especie de GPS donde localizarte en cualquier momento, sin derecho a excusarse. Antes podíamos decir que no leímos el mail, que no vimos el facebook, que no sabiamos nada, que no teníamos crédito… hoy ya no nos queda excusa, el mail lo levanta la blackberry, la blackberry avisa notificaciones de facebook, la blackberry abre el MSN, la blackberry tiene su propio chat, la blackberry…. todo lo puede.
Nuestra privacidad es inexistente, siempre te encuentran, siempre te ven, todo se sabe, todo se maneja, no hay “peros” que valgan. Así las cosas, ya no queda motivo para no atender, no contestar, no estar, no aparecer. Nuestros actos siempre tendrán que ser explicados con la verdad, no quería contestar, no me interesa contestar tu mail, no sé qué contestar, me hice la linda y prefiero no saber. Esto una vez que ya hayamos gastado los cartuchos: me robaron el celular y se quedó sin batería.