Annalisa tiene 22 años y estudia Derecho en la UCA. Es una chica como vos y como yo. Y como todos, comete errores.
El caso que al principio comenzó a circular como rumor en los pasillos de la universidad (entre alumnos que se pasaban el video cual figuritas) tomó dimensión los últimos días cuando el tema se hizo eco en la prensa.
Muy oportunista y rápido de reflejos, el Centro de Estudiantes de Derecho (CEDUCA) sacó un comunicado que atrasa algunos años. Casi jugando a la caza de brujas su texto dice cosas como: “… el daño que los hechos perpetrados por la mencionada alumna han causada no solo a nuestra Casa de Estudios y a su buen nombre, prestigio y honorabilidad sino también a los estudiantes de esta Facultad de Derecho a los cuales representamos…”. “..actos impúdicos e irrespetuosos”. El escrito del siglo XIV continua pidiendo la hoguera: “…se aplique una sanción de naturaleza y extensión verdaderamente ejemplar”.
Para darle fuerza a sus palabras el CEDUCA cita ordenanzas internas de la universidad. Se olvidaron de citar que su propio estatuto los obliga a representar a todos los estudiantes, no solo los que se portan bien. Además, omiten la primer guía en una casa Católica: la biblia. Ese texto que al parecer estos chicos solo recuerdan los domingos cuando van a misa dice: “Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas” (Mateo 6:14,15)
En mi opinión, lo que afecta el prestigio de esta universidad es el criterio sesgados que expone este comunicado. No estoy diciendo que Annaliasa estuvo bien. Tanto Annalisa como aquellos que corren a pedir su cabeza están equivocados. No quiero dejar pasar que son esos mismos miembros del centro de estudiantes quienes días atrás circulaban el video a las risas. Me parece una hipocresía total divertirse con ese material en privado y en ese contexto verlo como una travesura pero lapidarlo en publico cuando el tema toma trascendencia. Así como el CEDUCA ofrece su opinión voluntariamente para colaborar con la Universidad, también me ofrezco a brindar nombre y apellido de las autoridades de CEDUCA que difundían el video.
Annalisa tiene que aprender, pero si como eventual sanción se elige expulsarla no van a enseñarle nada. Annalisa ya está aprendiendo la lección con la exposición negativa que recibió en estos días. Puede seguir aprendiendo como la UCA tolera y sabe perdonar, como verdadera comunidad católica.
Reforzar nuestro rol como estudiantes de esta casa de estudios implica solidarizarse con cualquier compañera que es expuesta ante una situación como la de Annalisa. Como ella misma sostiene, el tema se le fue de las manos.
Queda en cada uno elegir de qué lado quiere estar. Podemos ponernos la capucha negra y afilarle el hacha al verdugo o reconocer que muchas veces nosotros también nos hemos equivocados y hemos sido perdonados. Porque cuando estas para bochar y el profesor te hace una pregunta más para salvarte también te perdona. Porque cuando te olvidas de hacer un TP y te permiten traerlo la próxima clase también te perdonan. Porque cuando subís por el ascensor que es solo para profesores y el guardia te ve también te perdona. Porque cuando llegas tarde a clase y te ponen presente también te están perdonando.
Pablo Alaniz (Ex Presidente del Centro de Estudiantes de Derecho – UCA)




De todas formas, cuando nos habíamos acostumbrado a convivir con la amenaza latente del etiquetado y el escrache público en albums sobre esa fiesta “que dió que hablar”, cuando ya habíamos tomado cartas en el asunto y cambiado las configuraciones de privacidad, apareció la Blackberry.




